martes, 4 de octubre de 2011


HAMBRE Y POLITICA MADE IN RD.
El profesor César Pina Toribio y Martínez, hombre influyente y buen consejero, ha sido durante más de siete años el apagafuegos del profesor Leonel Antonio Fernández y Reyna. Es un hombre solidario y leal, y así lo demostró durante los cuatro años en que se empleó a fondo para defender con asiduidad a los funcionarios peledeistas corruptos que fueron traducidos a la justicia. César es un erudito, un gran pensador y parece, hasta ahora, que no tiene las debilidades comunes a muchos de los funcionarios peledeistas.

Como es un hombre de procedencia humilde, no le es ajena la triste y fea cara de la indignante miseria dominicana, la que sume en una aterradora realidad a cientos de miles de familias que se van a la cama, o al suelo pelado, a escuchar el concierto de sus tripas vacías. Por si las ha olvidado, le mostramos el rostro de la pobreza dominicana en imágenes... que valen más que millones de palabras.
El doctor Pina Toribio, un hombre sabio, conoce el formidable potencial encerrado en la mente de cada ser humano, hombre o mujer, rico o pobre; él sabe que la riqueza innata a la condición humana sólo se extrae con el poder de la educación. Por supuesto que conoce la otra cara de la moneda, y como la riqueza del talento innato permanece dormida para la persona que carece de las herramientas educativas para hacerla aflorar, incorporarla a su conducta y disfrutar de sus beneficios, tanto materiales como espirituales.
No ignora, porque es un conocedor a ultranza de la realidad social dominicana, que la inmensa mayoría de sus paisanos han sido abandonados a su suerte, y que el Estado los ha condenado a ser pordioseros de la asistencia social, que les llega únicamente en la proporción necesaria para que no mueran de inanición, con el propósito de que sobrevivan arrodillados, y como clientes agradecidos conviertan sus afectos en votos electorales.





La clientela política procede de los sectores más económicamente deprimidos y de menor nivel educativo, que generalmente se hacían en los barrios miserables de las grandes ciudades o en los hormigueros humanos "parte atrás" de los centros urbanos, en los caserios que se esparcen a orillas de ríos y cañadas, en los bateyes abandonados y en la zona rural castigada por abandono y la indiferencia de los burócratas.

Quizás en su niñez o en su adolescencia, o en su juventud peledeista, aprovecharon el don de su elocuencia para enviarlo a predicar en esos lugares de pesadilla, donde el rostro de la miseria, con sus ojos alucinados te desgarran el alma. Podría haber cruzado, agachándose, porque desde su adolescencia fue largo y desgarbado, el umbral de una de estas viviendas desvencijadas, construidas de desperdicios ensamblados como rompecabezas estropeado, multicolor e increible, casi siempre sin agua potabla, energía eléctrica y servicio sanitario. Todavía hoy no tienen ni letrina.



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Un hombre como él, jurista, admirador del genio romano, íntimo de los clásicos griegos, cuyo genio, intuimos, compartió en el parnaso la ambrosía reservada para los escogidos, de seguro que no imaginó que el partido concebido por Juan Bosch iba utilizar los recursos del estado para fomentar el clientelismo, aprovechando la miseria humana para que promovieran el grito de guerra de Leonel Fernández: E´palante que vamos.



Hoy, esas funditas, al igual que las Tarjetas de Solidaridad, son repartidas y monitoreadas por empleados públicos, pagados con el dinero que aporta cada dominicano o dominicana, que actúan como verdaderos comisarios políticos, encargados de dar seguimiento a los receptores de asistencia social para someterlos a la obediencia del PLD, como condicion necesaria para seguir recibiendo ayuda. Eso, desde luego, no lo enseño Juan Bosch.
Una de de las virtudes del ilustre y decente Pina Toribio, es que de tanto compartir con el señor presidente, se ha convertido en el leonelólogo número uno del país, a tal grado que cuando Leonel calla, Pina Toribio y Martínez interpreta al detalle lo que está pensando su líder.

Si la voluntad política que manifiesta el doctor Leonel Fernández para diligenciar préstamos internacionales y entregarlos a la empresa extranjera Oderbrecth para que construya grandes obras, lo hubiese hecho para generar empleos, ese niño que se alimenta de sobras no estaría destinado a engrosar la clientela política tan pronto cumpla 18 años.

De Cesar, hijo del notable jurista Pina Acevedo, se pueden decir muchas cosas buenas, pues es un virtuoso, que estudia, habla y no ofende... En estos días interpretó que a Leonel lo habían interpretado mal, y que no quiso decir lo que dijo, pues lo que dijo no fue lo que la gente oyó.
Se refería al anunciado propósito de Leonel de utilizar cuarenta mil millones de pesos para hartar por unos cuantos días a las hambrientas masas dominicanas, y convertir en votos su agradecimiento, algo así como comprar votos por comida.
Obviamente que si Leonel sale a comprar votos no le faltarán clientes, pues su política de endeudar el páis para financiar las grandes obras que han hecho inmensamente ricos a dos o tres de sus testaferros, ha incrementado el número de indigentes.
César es amigo de Leonel, pero parece que vive en algun castillo, quizás en uno de esos palacetes erigidos en el Principado de los Mogotes, enclave desarrollado por el peledeista Francisco Javier Garcia, director de la campaña de Don Danilo Medina y Sánchez, y por la circunstancia de estar aislado no haya tenido la oportunidad de enterarse que en todos los certámenes electorales, desde que está en el poder, el PLD ha utilizado dinero del Estado para hacer campaña clientelista, seduciendo a dominicanas y domincanos en estado de pobreza extrema con funditas de comida y, desde en la campaña del 2010 introdujo la modalidad de repartir el plato del día utilizando las cocinas móviles de los Comedores Económicos del Estado Dominicano.

En esta ocasión tampoco faltarán clientes hambrientos, pues la vieja política de varilla y cemento que tanto le criticó el PLD a los gobiernos de Balaguer, es la política preferida de Leonel Fernández, con la agravante que en los gobiernos reformistas las obras eran entregadas a empresas e ingenieros dominicanos, y en el del PLD se se le entregan a una empresa y a ingenieros extranjeros... y siempre a la misma empresa, que resulta, indefectiblemente, la que gana todas las licitaciones.
Con las tecnologías contemporáneas, cada vez al alcance de más personas, y la rapidez conque se trasmite la información, con imágenes y audio incluidos, ni los regímenes más represivos tienen poder para imponer mordazas o censuras. Lo que dijo Leonel ha podido escucharlo todo el mundo. Dijo que va a utilizar 40 mil millones del pueblo dominicano para ganar las elecciones. Y habló de repartir comida. Eso no es nuevo. Exactamente eso fue lo que hizo en las elecciones congresionales del 2010.
No obstante, hay indicios de un despertar popular, encarnado en una juventud proactiva que no se dejará seducir por un plato de comida o una fundita, y que está dispuesta a echar el pleito para acabar con la simulación y la rampante corrupción que caracteriza al gobierno del PLD.

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