APOTEÓSICO RECIBIMIENTO A HIPÓLITO MEJÍA
Hipólito Mejía que objeto de un cálido, entusiasta, espontáneo y multitudinario recibimiento, luego de su exitoso recorrido por los países de Europa donde viven y trabajan miles de dominicanos. Desde su llegada al Aeropuerto José Francisco Peña Gómez, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano se confundió con la efusiva multitud ataviada de blanca, agitando banderas y coreando su grito de guerra y esperanza; ¡ LLEGÓ PAPÁ!
A lo largo de todo el recorrido, desde el aeropuerto hasta el puente Duarte, el próximo Presidente de los dominicanos, que se ha convertido en un verdadero ídolo de multitudes, principalmente entre los jóvenes, se confundió con la gente, correspondiendo a los afectos que le tributaron, entre un mar de banderas blancas, sus entusiastas seguidores.
¿ A QUIÉN APOYARÁ HATUEY DECAMPS JIMÉNEZ?
Hatuey Decamps, fundador y presidente del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) tiene sus afectos y sus raíces enterrados en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y sigue siendo un símbolo del perredeismo, pues junto al Dr. José Francisco Peña Gómez, fue la bujía inspiradora y la chispa que galvanizó el sentimiento colectivo que parió la coalición de fuerzas que en el 1974 abarcó todo el espectro político nacional, desde la ultra derecha pecudeista, dirigida por el Genereal Elias Wessin y Wessin hasta la ultra izquierda emepedeista, primero en el Acuerdo de Santiago y posteriormente en el Acuerdo de Santo Domingo, que el 16 de mayo de 1978 derrotó al Dr. Balaguer.
Las fuerzas retrógradas, encabezadas por Vincho Castillo, echaron mano de todos los recursos del poder y de cuantas artimañas se inventan los enemigos de la democracia en las sociedades institucionalmente débiles. Quien enfrentó viril y dialécticamente a Vincho Castillo fue Hatuey Decamps, en debates históricos bien documentados y recordados por todos los que hemos seguido con interés la agitada vida política dominicana de los últimos cincuenta años.
Las semanas que siguieron a las elecciones del 16 de mayo del 1978 fueron de intensa expectación e incertidumbre, pues Balaguer y la camarilla militar que lo sostenía en el poder intentaron desconocer el triunfo de Antonio Guzmán... y hasta el Partido de la Liberación Dominicana intentó sacar provecho de la situación y se colocó en contra del pueblo, promoviendo la tesis de Juan Bosch que propuso anular las elecciones y designar un gobierno provisional, para lo que contó con la dirección del PLD.
Hatuey Decamps defendió con gallardía el triunfo de Antonio Guzmán, y posteriormente fue el principal promotor de la candidatura del Dr. Jorge Blanco, quien salió triunfador en las elecciones del 1982, y tras el profundo cisma que produjo en el PRD las desavenencias entre el Dr. Peña Gómez y del Lcdo. Jacobo Majluta, fue Hatuey Decamps, en su calidad de Secretario General del PRD la persona que se encargó junto a Peña Gómez de reconstruir el partido y propiciar la reconciliación con los dirigentes perredeistas que habian hecho causa común con Jacobo y fundado el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El PRD restauró su fortaleza gracias al trabajo denodado y los sacrificios de Hatuey Decamps, y volvió por sus fueros en las elecciones del 16 de mayo del 1994, en el que salió victorioso el Dr. José Francisco Peña Gómez, pero que fue víctima de un fraude que contó con el apoyo del PLD y su dirección, entre ellos DANILO MEDINA, lo que permitió al Dr. Balaguer mantenerse en el poder hasta el 16 de agosto del 1996.
Lo que sucedió en el 1996 es historia reciente: El PLD, que había sido premiado en el 1994 con la Presidencia de la Cámara de Diputados, en las manos de DANILO MEDINA, llevó como candidato al Dr. Leonel Fernández. Su jefe de campaña lo fue DANILO MEDINA, y éste fue el ideólogo de la campaña racista que se desató en contra de Peña Gómez, que llegó hasta los cuarteles y fortalezas del ejército nacional. DANILO MEDINA convirtió a Peña Gómez en un mono prieto, y pasearon y colgaron al muñeco en todas sus actividades. Recordamos la última alocución del inmenso y magnánimo José Francisco Peña Gómez, con la voz quebrada y el rostro consumido por la enfermedad que padecía, cuando perdonaba a sus adversarios por el daño que le habían infligido. Uno de esos perdonados es Danilo Medina.
Los sentimientos más acendrados de la sensibilidad política de Hatuey Decamps se pusieron de manifiesto cuando la feroz lucha interna que escenificaban Miguel Vargas e Hipólito Mejía amenazó con salirse de su cauce y fraccionar al Partido Revolucinario Dominicano. Hatuey Decamps, que sigue siendo un perredólogo consumado, fue certero en sus vaticinios. Todo lo que sucedió antes y después de la convención coincide con las deducciones de Hatuey Decamps, quien en un gesto inusitado, sirvió como un activo mediador entre Vargas y Mejía, en aras de crear condiciones favorables a la conciliación postconvencional. En esa ocasión, el lider socialdemócrata manifestó que le dolía lo que estaba pasando en el PRD y que haría todo lo que estuviera a su alcance para evitar una división.
Como lo cortés no quita lo valiente, el Lcdo. Decamps Jiménez departió deferentemente, en su residencia, con el candidato del PLD, que llegó con una parafernalia de periodistas de todos los medios, pues la visita política tenía un matiz propagandístico. Posteriormente Decamps fue entrevistado y dijo escuetamente: Un diálogo no es un pacto... y que espera la reconciliación de Miguel Vargas e Hipólito Mejía.
En mi condición de socialdemócrata, dirigente nacional del PRSD, y ex candidato, he tenido oportunidad de conversar con dirigentes y militantes del partido, y he constatado de que el 100% de los seguidores de Hatuey Decamps favorecemos un acuerdo con el Partido Revolucionario Dominicano y su candidato, Hipólito Mejía. Incluso ya la mayoría de los militantes del PRSD, entre ellos quien escribe, está metido de lleno en la campaña a favor de Hipólito Mejía.
Me inscribo entre los que creen que se producirá un gran pacto entre HIPOLITO, VARGAS y HATUEY, pues irse con el PLD a la oposición después de denunciar durante más de siete años la corrupción rampante, el desvío masivo de fondos públicos y el despilfarro que ha caracterizado la administración de Leonel Fernández, equivadría a un suicidio político, y HATUEY DECAMPS, sagaz e intuitivo, ducho en auscultar el corazón político de las masas está al tanto del creciente y poderoso sentimiento de cambió que ha galvanizado la conciencia politica nacional.
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